
Empieza preparando todo lo necesario. Asegúrate de tener a mano todo lo que vayas a necesitar, como limpiadores multiusos, desinfectantes, cepillos, toallas, guantes, escoba o una fregona.
Asegurate de tener una buena ventilación. Abre la ventana o enciende el extractor para tener una buena circulación de aire. Lee cuidadosamente las instrucciones y precauciones de las etiquetas de los productos que vas a utilizar protegiendo tus manos con guantes, evitando la inhalación de vapores o utilizando una mascarilla.
El orden en la limpieza es tán importante como la limpieza en sí misma. Comienza por limpiar y desinfectar las superficies más grandes, como el inodoro, lavabo, bañera y azulejos, utilizando productos específicos o mezclas caseras de agua y vinagre. El inodoro es la pieza que requiere mayor atención. Utiliza un cepillo o escobilla y un limpiador desinfectante y limpia tanto el interior como el exterior.
Una mezcla de agua y vinagre blanco para los cristales y las superficies de vidrio, así como un limpiador suave para los grifos y accesorios nos darán una terminación perfecta. No olvides secar bien las superficies.
Termina barriendo o aspirando y fregando el suelo.
Hay que presar especial atención a la aparición de moho rosa o negro por el peligro que supone para nuestra salud utilizando productos específicos para eliminarlo y prevenir su aparición.
Una rutina de limpieza adecuada al uso que hacemos del baño nos ayudará a prevenir deterioros y moho.
Lava los textiles de baño siguiendo las instrucciones del fabricante.
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